Sara Facio

Sin dudas Sara Facio es de los primeros nombres que resuenan cuando hablamos de la historia de la fotografía en Argentina. Creadora de una cantidad de imágenes icónicas de escritores latinoamericanos. Maestra de muchos sin siquiera habérselo propuesto.

Apasionada por los retratos, tanto de anónimos como de famosos, para ella una cara humana es el mejor paisaje que puede haber.

Sara Facio junto a foto de Julio Cortázar
Sara Facio junto a foto de Julio Cortázar. Foto Senarega.

Nació en 1932 en San Isidro, provincia de Buenos Aires, en una época de radios a transistores, donde no existía la televisión y la fotografía no era considerada una arte.

De chica se interesó por el arte y estudió pintura y dibujo obteniendo el título de Profesora Nacional de Bellas Artes, aunque nunca ejerció. Mientras estudiaba conoció a su amiga Alicia D’Amico quien se convertiría en su socia fotográfica durante 25 años y compañera de aventuras. Cuando cursaba notó que la mayoría de la bibliografía de su carrera estaba en inglés, alemán o francés, entonces presentó un proyecto junto a Alicia y otra compañera para armar una bibliografía en español para la carrera de Bellas Artes.

Los muchachos peronistas Buenos Aires De la serie Funerales de presidente Perón por Sara Facio
“Los muchachos peronistas”, Sara Facio.

Con este proyecto ganaron una beca del gobierno francés y a los 22 años partió rumbo a Europa. Ese viaje fue revelador y marcó su destino.

Un día mientras el calor azotaba las calles de París, Sara y Alicia decidieron ir a Alemania a recorrer algunos museos. Mientras caminaban se toparon con una exposición de fotos de Otto Steiner, el creador de la fotografía subjetiva, estas imágenes de la realidad pero hechas de forma creativa resignificaron su definición de fotografía, mostrándole una forma de crear acorde a sus deseos de vivir, en la calle, en contacto con la gente y observando todo el tiempo.

Su primer libro “Buenos Aires Buenos Aires” surgió por el interés de mostrarle la ciudad que tanto disfrutaban a sus nuevos amigos europeos, junto a Alicia D’Amico decidieron recorrer en los ratos libres los distintos barrios porteños en su pequeño Fiat 600.

Sara Facio, Pablo Neruda y el Fiat 600 con el que recorrían Buenos Aires.
Sara Facio, Pablo Neruda y el Fiat 600 con el que recorrían Buenos Aires.

Cuando tenían el libro armado comenzó lo difícil, caminaron por muchas editoriales y luego de golpear varias puertas la editorial Sudamericana accedió a publicarlo. La condición fue que incluyeran textos de un escritor consagrado, esto las llevó a París con su maqueta a hablar con Julio Cortázar, que conmovido por las imágenes accedió de inmediato a escribir los textos del libro.

El resultado –además de un fenómeno de ventas– fue el inicio de una amistad duradera entre Sara Facio y el escritor, y el comienzo de una serie de fotografías a escritores latinoamericanos que siguió en curso durante toda su carrera.

Julio Cortazar por Sara Facio
Julio Cortázar por Sara Facio.

Cortázar como muchos de sus retratados no creían que sus fotografías saldrían, a diferencia de otros fotógrafos Sara sólo llevaba su pequeña Leica, sin flashes ni focos, sólo fotógrafa y cámara. Gracias a que dominaba la técnica podía forzar los rollos de 100 ASAS para develar esas imágenes normalmente ocultas. Recién años más tarde aparecieron las películas de 400 u 800 ASAS haciendo todo más fácil.

A sus 28 años abrió un estudio en sociedad con Alicia para realizar fotos comerciales principalmente retratos, ensayos sociales y periodismo gráfico. Esto le permitió tener ingresos mientras desarrollaba su obra, nunca quiso ser una fotógrafa bohemia y marginal.

Jorge Luis Borges, de su serie de escritores latinoamericanos, Sara Facio.
Jorge Luis Borges, de su serie de escritores latinoamericanos, Sara Facio.

Su misión fue siempre indagar en el carácter de sus retratados, la búsqueda constante de sacar el alma a flote para perpetuarla.

Algunos años más tarde en sociedad con la fotógrafa guatemalteca María Cristina Orive creó la editorial fotográfica La Azotea, pionera en su género, con el objetivo de reivindicar los libros de fotografías y difundir la obra de los mejores fotógrafos latinoamericanos (Marcos López y Adriana Lestido por ejemplo).

De la serie "Humanario", Sara Facio.
De la serie “Humanario”, Sara Facio.

Fue la fundadora de la Fotogalería del Teatro San Martín donde presentó más de 160 exposiciones. Con este proyecto se propuso demostrar que cada fotógrafo tenía una mirada distinta, algo que decir.

Creó también la primera Colección Fotográfica de Patrimonio Nacional del Museo Nacional de Bellas Artes en base a donaciones privadas, la mayoría fotógrafos amigos como Sebastião Salgado o Ralph Gibson que le regalaban o canjeaban sus fotografías. Además de por supuesto fotografías suyas y de su propia colección que fue adquiriendo durante muchos años.

En el 2014 su foto de Sábato en el Parque Lezama fue comprada por el MOMA de Nueva York. Sara Facio.
En el 2014 su foto de Sábato en el Parque Lezama fue comprada por el MOMA de Nueva York. Sara Facio.

En una entrevista le preguntaron si todos son fotógrafos hoy en día y respondió: “Es cierto que cualquiera puede hacer fotos, pero no cualquiera puede ser fotógrafo. Ahora bien, para ser fotógrafo hay una entrega diferente, hay que dedicarse, dedicarse en serio y entregarse, y estudiar, y mirar todo el tiempo, y no creer que las fotos que uno saca son las mejores, hay que mirar lo que hacen los otros y ser muy autocrítico”.

Maria Elena Walsh por Sara Facio.
Maria Elena Walsh por Sara Facio.

 

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